Mi?rcoles, 04 de mayo de 2005
El Suicidio de Jos?.
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Cuando botaron a patadas la puerta de la pieza interior del mes?n, no hubo necesidad de encender la luz para ver la silueta del cuerpo sin vida del viejo Jos? Mart?nez. Completamente inm?vil colgado de la viga, con un lazo al cuello.

Un lamento de resignaci?n, de todos los vecinos se escuch? al un?sono, al menos ya estaba descansando, pues lo mas seguro es que Dios hab?a hecho una excepci?n y lo hab?a perdonado. Hay casos en que de plano, la vida pierde todo sentido y no debe continuar. Ese era el sentimiento general del vecindario.

Los detectives de la Polic?a Nacional, que acudieron a la inspecci?n junto con el juez de paz, dudaron al principio de que fuera suicidio. Era dif?cil imaginar que un hombre ciego, hubiera podido poner el lazo en la viga, subirse a una silla, amarrarse el lazo en el cuello y luego empujar la silla para colgarse con todos recuerdos de una vez por todas. Pero al escuchar veinte veces la mism?sima historia, contada por separado por veinte vecinos del mes?n, sin una tan sola contradicci?n, hasta ellos quedaron convencidos del suicidio.

Jos? Mart?nez era un hombre, independiente y trabajador, nunca tubo una mujer fija con la que durara mas de tres meses, pero nunca tuvo mas de una a la vez, la mayor parte de su vida estuvo solo, lavaba y planchaba su ropa, se preparaba su comida y aseaba su cuarto con una naturalidad tal, que nunca nadie dudo de su virilidad por hacer oficios dom?sticos.

Comentaban que en esas relaciones fugaces, tubo dos hijos, al parecer con dos mujeres distintas, a los que siempre visit? y ayud? econ?micamente hasta que cumplieron 18 a?os y pod?an defenderse solos. En el mes?n nadie los conoci?. Pero cuando sacaron sus escasas pertenencias para quemarlas o repartirlas, encontraron las fotos amarillas de viejas de un ni?o y una ni?a, que todos supusieron que eran sus hijos, por el primor con que hab?an sido conservadas.

Jos? Mart?nez, trabaj? desde que ten?a memoria, era de los mejores y mas duros trabajadores de los patios en los Beneficios de Caf?, oficio rudo que consist?a en pasar todo el d?a bajo el inclemente sol en enormes patios de ladrillo, revolviendo constantemente el caf? para que se secara al sol. Siempre lo contrataban pues era de los que aguantaban la dureza de la labor, ya que muchos muchachos urbanizados, llegaban unos d?as y luego desertaban pues no aguantaban lo pesado del trabajo.

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Varios a?os despu?s le dieron una plaza permanente en el Beneficio, Pues Don Gustav?n, el millonario cafetalero, due?o de la empresa, reconoci? personalmente las cualidades de ese muchacho. Ya como jefe de los patios, Jos? ganaba m?s y se penquiaba menos. Aunque siempre se mov?a bajo el inclemente sol, dando ordenes o supervisando el trabajo. Esa fue la ?poca en que se supone tubo sus dos hijos.

Durante muchos a?os cumpli? puntual su labor de jefe sin faltar nunca, hasta el fat?dico mi?rcoles en que empez? su desgracia.

La verdad es que ni Jos? pod?a explicar bien como sucedi?, pero esa tarde del mi?rcoles cuando solo faltaban dos d?as para que cumpliera cuarenta y cinco a?os de edad, mientras supervisaba el secado del caf?, tropez? con algo y se fue de bruces, fue tan sorpresiva su ca?da que no alcanz? a meter las manos y su cara se enterr? en un mont?n de caf?, donde alguien hab?a dejado por olvido o descuido un pico con cuya punta se sac? el ojo izquierdo.

Lo llevaron de inmediato al hospital y lo operaron de emergencia, pero no pudieron salvarle el ojo, Jos? se qued? con la cuenca vac?a y su ojo fue a parar al basurero del hospital. Al siguiente d?a lo visit? Don Gustav?n, quien consternado por la tragedia le dijo que no se preocupara, que mantendr?a su trabajo en el Beneficio y adem?s por su cuenta le mandar?a a comprar un ojo de vidrio para sustituir al verdadero.

Un mes despu?s, Jos? regres? a trabajar al Beneficio, para su sorpresa ya no estar?a en los patios, ahora ser?a empleado de oficina, le hab?an creado un confuso puesto de ayudante de algo, y mantendr?a su anterior salario de Jefe de patios. Cualquier cristiano se hubiera sentido halagado con ese nuevo cargo, pero Jos? que era feliz con los trabajos rudos que el consideraba ?de hombres?, se sinti? incomodo como empleado de oficina, que seg?n ?l, era para las damas.

Tres meses despu?s del accidente, cuando la cuenca vac?a del ojo ya hab?a cicatrizado, don Gustav?n lo llev? personalmente donde un cirujano pl?stico que atend?a a su mujer e iniciaron el proceso de instalarle el ojo de vidrio. Un mes despu?s el ojo estaba instalado en su lugar, Jos? no entend?a como un ojo tan perfecto, que le devolv?a la anterior fisonom?a a su rostro no serv?a para ver. Por ello dec?a entre burla y decepci?n ?este ojo sirve para todo, menos para mirar?
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Fue en esa ?poca en que empez? a beber, Comenz? comprando una botella de guaro, los fines de semana, luego fueron dos, luego dos veces por semana y finalmente todos los d?as. Aunque nunca faltaba a su trabajo, pero todos le sent?an el tufo a guaro y eran evidentes los malestares de la goma.

As? pasaron quince a?os, se volvi? alcoh?lico, descuidado en el vestir y perdi? el sentido del humor. Se volvi? mas solitario, llegaba en silencio al mes?n, se encerraba a beber en su cuarto, hasta que se dorm?a bajo los efectos del alcohol. Murmuraba solo, maldiciendo el mal paso que dio el mi?rcoles de su desdicha.

As? lleg? el d?a en que lo despidieron del trabajo, Ya por esa ?poca Don Gustav?n, su protector, era un anciano delirante postrado en una silla de ruedas, las riendas de las empresas las hab?a tomado su ?nico hijo ?Gustavito? a quien dec?an ?don Gustavo?.

Formalmente su despido se debi? a un recorte de personal, que hubo en el beneficio al ir bajando en el mercado mundial los precios del caf?. Pero el rumor general es que lo echaron porque ya nadie aguantaba un borracho consuetudinario, que muy poco trabajaba, con nadie ten?a buenas relaciones y daba mala imagen a la empresa.

Ese d?a todos se asombraron en el mes?n porque lleg? temprano, con tres pachas de guaro del Expendio de Aguardiente en la mano, y se encerr? a beber. Durante siete d?as solo sal?a del cuarto de mes?n para ir al ba?o o para ir a comprar mas g?aro.

Una ma?ana, mientras esperaba que abrieran el Expendio de Aguardiente, comenz? a discutir acaloradamente con otros borrachos y al rato empez? la trifulca, Tres borrachos, entre ellos Jos?, rodaron por el suelo li?ndose a pu?etazo limpio, cuando se pudo poner de pie nuevamente, otro le asest? un pu?etazo en la cara, y para sorpresa de todos, el ojo de vidrio, sali? volando por los aires y comenz? a rodar por el suelo.

En ese momento se acab? el pleito, Los borrachos quedaron paralizados del susto al ver volar y luego rebotar como canica el ojo y Jos? corri? tras su ojo para evitar que se fuera en la alcantarilla. Logr? recuperarlo y de inmediato se lo volvi? a colocar en su lugar. Compr? dos pachas de guaro y se regres? al mes?n. Comenz? a beber despacio en la puerta de su cuarto, todos los vecinos ve?an horrorizados como Jos? se quitaba el ojo, lo ve?a con el otro bueno y se lo volv?a a poner, al rato repet?a la operaci?n. Un ni?o que lo miraba dijo con naturalidad ?el ojo de Jos? es igual que los dientes postizos de mi abuelita, ella se los quita en la noche y los echa en un vaso con agua y al siguiente d?a se los vuelve a poner?.

Cuatro meses despu?s, Jos? se hab?a gastado en guaro todo el dinero de la indemnizaci?n. En el mes?n nadie le quiso prestar dinero, pues ser?a para guaro y no para comer, y adem?s sin empleo no ten?a como pagar. As? fue como Jos? perdi? la verg?enza y sali? a la calle para pedir limosna. Ide? un sistema que le daba un buen resultado. Cuando solicitaba la limosna, extend?a una mano y con la otra se sacaba el ojo de vidrio, y dec?a ?una limosnita por el amor de Dios para este pobre tuerto?. La gente del susto o la compasi?n ante tal espect?culo le daba unas monedas.
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A pesar de que con el oficio de limosnero, no le iba tan mal, pues siempre consegu?a para chupar, pero dej? de pagar el alquiler del cuarto y su salud se fue deteriorando mas y mas. Comenz? a tener alucinaciones y a delirar. As? sal?a a pedir.

Un d?a, pidiendo limosna en el parque central, en medio de una soberana borrachera, cometi? un error fatal. Cuando solicit? la limosna con el m?todo antes descrito, se equivoc? de mano, extendi? la mano equivocada y con la otra se sac? el ?nico ojo bueno que le quedaba.

Sumido en el dolor y las tinieblas, comenz? a dar de gritos, una ambulancia lo llev? al hospital, Jos? llevaba el ojo en carne viva en la mano e imploraba que se lo volvieran a colocar. Cuando despert? de la anestesia, se dio cuenta que estaba ciego para siempre. Jam?s volver?a a ver la luz del d?a, se sinti? el hombre mas desdichado del mundo y quiz?s lo era.

Unas semanas despu?s que le dieron de alta en el hospital los vecinos lo llevaron al mes?n de regreso. Jos? ya no volvi? a hablar, solo murmuraba incoherencias en voz baja. Por compasi?n le daban de comer, lo llevaban al ba?o y le lavaban la ropa, pero el due?o del mes?n no estaba dispuesto a perdonarle los meses que deb?a de renta del cuarto. ?O paga o se va? le dijo sin compasi?n.

Fue as? como una noche se encerr? mas temprano, con la decisi?n tomada en firme. A tientas busc? un viejo lazo que guardaba debajo de la cama, Calcul? donde estaba la viga que durante mas de cuarenta a?os hab?a visto todas las noches antes de dormirse, encontr? la ?nica silla que pose?a. Lo dem?s es f?cil imaginarlo. Nunca sabremos cual fue su ultimo pensamiento, ser?an sus dos hijos, o la fat?dica tarde de aquel mi?rcoles en que sufri? la ca?da de su desgracia. Solo Dios lo sabe.

Lo velaron en el patio del mes?n, Don Gustavo, se compadeci? y mand? unos centavos para sufragar los gastos del entierro.

Ahora solo queda su recuerdo y una l?pida en el cementerio municipal ?Aqu? yace Jos? Mart?nez?. Ojal? que Dios lo haya perdonado.
Publicado por JJmar @ 1:03  | Cuentos y Humor
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Publicado por Invitado
Lunes, 28 de julio de 2008 | 18:49
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