Recordando las reglas ortográficas.
Cuando tenía diez años de edad e iba a cuarto grado -esa época que Hunnapuh describe acertadamente como
Cuando éramos felices e indocumentados- uno de mis entretenimientos era coleccionar recortes de periódicos que me parecían interesantes o útiles. En esa época tener acceso a un periódico no era tan fácil como ahora, los libros escaseaban, nadie tenia libros en su casa y nosotros teníamos que ir a la biblioteca municipal para prestar allí los libros y poder hacer las tareas escolares (que en ese tiempo se llamaban "deberes").
Estas eran Nuestras enciclopedias
En esos días, en un periódico matutino, se publicaba diariamente una columna en la página editorial que se llamaba algo así como “El consejo de Hoy”, no recuerdo quien la escribía, pero lo que me gustaba era que todos los días explicaba en forma fácil y didáctica una regla de ortografía, de construcción gramatical o redacción. Por supuesto era la única columna que entendía de toda la página editorial, pero además la coleccionaba pues para mi la ortografía era importante.
Resulta que mi profesor de cuarto grado era fanático de la ortografía, al grado que uno podía perder un punto en el examen de Ciencias Naturales si llegaba a escribir “vaca con b de burro”. Nos revisaba la ortografía en los cuadernos, en cualquier apunte y hasta en alguna carta de amor. Cuando supo que yo coleccionaba esos recortes y vio algunos que tenía en el cuaderno, me felicitó delante de toda la clase, y le comencé a caer bien.
No escriban Cajón con ' G '....
Durante muchos años conservé la colección de recortes de periódicos, mas por la nostalgia, que, porque me generara alguna utilidad práctica. Lamentablemente, la perdí el día en que la Policía Nacional asaltó mi casa, la saquearon, robándose hasta los focos. Ahora solo me queda el recuerdo.
Ahora que a Hunnapuh se le ha ocurrido escribir
algunos artículos sobre el español que hablamos los salvadoreños, me trajo el recuerdo algunas reglas que ese olvidado escritor nos daba en el “Consejo de Hoy” y que paso a continuación a comentárselas.
Este señor nos decía que cuando hablamos cometemos una serie de errores de dicción que algunas veces no nos damos cuenta porque se vuelven parte del lenguaje diario. Que es un Horror decir: “salite para afuera, entrate para adentro, subite para arriba, bajate para abajo”, señalaba que era repetir dos veces lo mismo pues si salimos es lógico que es para afuera, nadie sale para adentro.
Subì para arriba!!!
En otra ocasión dedicó varios artículos a hablar sobre cual era el género del “mar”. Nos explicaba que en el leguaje común lo normal es decir “el mar” con lo cual nos formamos la idea de que pertenece el género masculino. Pero para muchos poetas clásicos y románticos, cuando se refieren al mar dicen “la mar”. Y a continuación nos puso varios versos como ejemplo: “La mar estaba serena, serena estaba la mar”. Es decir que para los poetas “la Mar” era femenino, y muchas veces lo comparaban con una mujer. Entonces ¿Cuál era el género del mar?. El articulista concluía que ambas acepciones son correctas, es decir “el mar” es una especie de hermafrodita.
Varios días después publicó una aclaración, pues había recibido una carta en términos ofensivos, donde le decían que “el Mar” es masculino y muy macho, que son mariconadas de los poetas andar viendo el mar como algo femenino o lo peor, como mujer. Que para demostrarle la virilidad del mar, lo retaba a que respondiera ¿Cómo se dice “mar” en plural? A nadie se le ocurriría decir “las mares”.
¿La mar o el mar?
Ante esto, nuestro olvidado articulista, con un lenguaje educado y digno lamentó los términos de la carta, pero reconoció que el ejemplo que le puso al final era ingenioso, por lo cual lo felicitó. Para cerrar el artículo señaló que en El Salvador hasta hablar de Gramática y ortografía puede ser una labor de riesgo.
Otro Consejo que recuerdo era para los publicistas, señalaba que a menudo vemos en los periódicos anuncios como este: “Se necesitan vendedores de ambos sexos”. Explicaba que esto es un gravísimo error, pues no existen vendedores de ambos sexos, cada vendedor tiene un solo sexo, sea hombre o mujer, pero pedir “de ambos sexos” era como solicitar vendedores hermafroditas. Que lo correcto sería “ Se necesitan vendedores de uno u otro sexo”. Pero según lo podemos constatar nadie le hizo caso pues hasta hoy cuando vemos las cada vez mas escasas ofertas de empleo, siguen utilizando la frase “de ambos sexos”.
La verdad es que aprendí mucho de estas reglas ortográficas, y me sirvieron mucho a lo largo de los años. Por tanto con estas líneas no solo pretendo rememorar estos recuerdos, si no agradecer, a ese olvidado articulista lo que me enseñó. Muchas gracias, sea quien sea.
San Salvador,30 de Abril 2005.