Medicamentos genéricos versus medicamentos de marca.
Hace varias semanas se dio a conocer la iniciativa de un conocido empresario y ex ministro del gobierno anterior, que fundó una empresa consistente en una cadena de farmacias que venderán medicamentos genéricos. Han comenzado en el área metropolitana de San Salvador pero tiene intenciones de crecer hacia otras ciudades en el interior del país. Lo novedoso de la noticia es que en el país es la primera vez que se hace un esfuerzo serio de vender productos genéricos. Hasta la fecha todos los laboratorios y empresas distribuidoras de medicinas producen o distribuyen productos de marcas reconocidas y patentadas.
La reacción de las demás empresas del sector no se ha hecho esperar, que ven por primera vez una competencia seria en ese mercado. Han comenzado a señalar que no se garantiza la calidad de los laboratorios que producen estos medicamentos genéricos. Señalan los peligros de la automedicación. Van a iniciar una agresiva campaña a través de los visitadores médicos para promocionar sus productos de marca entre los galenos. Y es probable que pronto tengamos una mayor campaña publicitaria de los productos de marcas.
La verdad es que en El Salvador no existen controles de calidad para ningún medicamento que se vende en las farmacias, sean estos de marcas o genéricos. No hay nadie que nos garantice que las formulas que debe contener cada producto sean correctas en los medicamentos que consumimos. Además el problema de la automedicación es viejo y grave, consecuencia de los altos precios de las consultas médicas y de los servicios de salud en general que no están al alcance de las posibilidades económicas de la gran mayoría de la población.
Las anteriores situaciones han sido señaladas y denunciadas por diversidad de instituciones no gubernamentales que trabajan en el área de la salud y es uno de los déficit por los cuales deben responder nuestras Autoridades de Salud: Garantizar la calidad de los medicamentos que consumimos y volver accesibles los servicios de salud para la mayoría de la población de escasos recursos.
El otro problema es la pobre preparación y actualización de nuestros médicos. Muchos médicos, después de graduarse no vuelven a estudiar, para prepararse y actualizarse frente a los avances que día con día tiene la ciencia de la medicina. Por ello se vuelven fácil presa de los visitadores médicos que les facilitan las cosas señalándoles que es lo que deben recetar ante determinadas enfermedades. Así el galeno sabe que frente a una enfermedad debe prescribir determinado medicamento, sin saber nunca si este efectivamente es lo mas eficiente para curarse, sin conocer la composición química que está recetando y mucho menos sus efectos secundarios.
A lo anterior hay que agregar que muchos laboratorios y Casas que comercializan estos productos de marca, ofrecen a los galenos atractivas comisiones según la cantidad de medicamentos que receten siempre que sean de las marcas que estas expenden. Con lo cual los médicos obtienen un ingreso extra. En este punto el problema puede ser mas delicado pues se desdibuja la neutralidad e integridad de la profesión médica para convertirlos en una extensión de la fuerza de venta de determinadas Casas Comerciales.
Con todo lo anterior se demuestra que el problema de la salud es mas complejo y delicado de lo que un simple debate por las competencias en el mercado puede proporcionar. Pero en todo caso, el que aparezcan empresarios interesados producir y vender productos genéricos a costos sensiblemente mas bajos que los de marca es algo positivo. Esto contribuirá a bajar los precios de las medicinas con lo cual habrá un sector mas de población que tendrá acceso a estos. Como dicen los economistas se ampliará el mercado, habrá mas competencia y esto es bueno.