Domingo, 24 de abril de 2005
Me lleg? este Cuento.. Se los dejo.


La pesadilla del te?logo

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Bertrand Russell


El eminente te?logo doctor Thaddeus so?? que estaba muerto y se
dirig?a al cielo. Sus estudios le hab?an preparado y no tuvo ninguna
dificultad para encontrar el camino. Llam? a la puerta del cielo y se
encontr? con un escrutinio m?s meticuloso de lo que esperaba.

-Solicito la admisi?n -explic?- porque he sido un hombre de bien y he
dedicado mi vida a la gloria de Dios.
-?Hombre? -dijo el portero-. ?Qu? es eso? Y ?c?mo es posible que una
criatura tan rid?cula como t? haga algo para promover la gloria de
nadie?

El doctor Thaddeus se qued? perplejo.

-No es posible que desconozcas al hombre. Debes saber que el hombre es
la obra suprema del Creador.

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La Creacion - Miguel Angel - Capilla Sixtina- Vaticano

-Lamento herir tus sentimientos -dijo el portero-, pero lo que dices
es nuevo para m?. Dudo que nadie de los que estamos aqu? haya o?do
jam?s hablar de esa cosa que llamas "hombre". Sin embargo, puesto que pareces afligido, tendr?s la oportunidad de consultar a nuestro
bibliotecario.

El bibliotecario, un ser globular con mil ojos y una boca, baj? algunos de sus ojos hacia el doctor Thaddeus.

-?Qu? es eso? -le pregunt? al portero.

-Eso dice ser miembro de una especie llamada "hombre" que vive en un
lugar de nombre "Tierra". Tiene la curiosa idea de que alguien se
interesa especialmente por ese lugar y esta especie. Pens? que quiz?
podr?as ilustrarle.

-Bueno -dijo amablemente el bibliotecario al te?logo-, tal vez puedas
decirme d?nde est? ese sitio que llamas "Tierra".
-Forma parte del Sistema Solar.

-?Y qu? es el Sistema Solar? -pregunt? el bibliotecario
.
-Pues.. -replic? el te?logo- mi campo era el conocimiento sagrado y lo
que preguntas pertenece al conocimiento profano. No obstante, he
aprendido lo suficiente de mis amigos astr?nomos para poder decirte
que el sistema solar forma parte de la V?a L?ctea.

-?Y qu? es la V?a L?ctea? -pregunt? el bibliotecario.

-Es una de las galaxias, de las que, seg?n me han dicho, existen unos
cien millones.

-Bueno, bueno -dijo el bibliotecario-. No esperar?s que recuerde una
entre un n?mero tan elevado. Pero s? recuerdo haber o?do antes la
palabra "galaxia". De hecho, creo que uno de nuestros bibliotecarios
auxiliares est? especializado en galaxias. Llam?mosle y veamos si
puede ayudarnos.
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Poco despu?s se present? el bibliotecario auxiliar gal?ctico, que
ten?a la forma de un dodecaedro. Era evidente que en otro tiempo su
superficie hab?a sido brillante, pero el polvo de los estantes le
hab?a vuelto mortecino y opaco. El bibliotecario le dijo que el doctor
Thaddeus, al esforzarse por explicar su origen, hab?a mencionado las
galaxias, y confiaban en que ser?a posible obtener informaci?n al
respecto en la secci?n gal?ctica de la biblioteca.

-Bueno, -dijo el bibliotecario auxiliar-, supongo que ser?a posible
con el tiempo, pero como hay cien millones galaxias y a cada una le
corresponde un volumen determinado. ?Cu?l desea esta extra?a mol?cula?
-Es la galaxia llamada V?a L?ctea -dijo titubeante el doctor Thaddeus.

-De acuerdo -concluy? el bibliotecario auxiliar-. Lo encontrar?, si es
que puedo.

Unas tres semanas despu?s regres? y dijo que el fichero
extraordinariamente eficaz de la secci?n gal?ctica le hab?a permitido
localizar la galaxia como la n?mero QX 321.762.

-Hemos empleado a los cinco mil funcionarios de la secci?n gal?ctica
en esta investigaci?n. ?Desea ver al funcionario encargado
especialmente de la galaxia en cuesti?n?

Llamaron al funcionario, que result? ser un octaedro con un ojo en
cada superficie y una boca en una de ellas. Estaba sorprendido y
deslumbrado al verse en una regi?n tan brillante, lejos del umbr?o
limbo de sus estanter?as. Se sobrepuso y pregunt? con timidez:

-?Qu? desean saber acerca de una galaxia?

El doctor Thaddeus se lo explic?:

-Quiero informarme sobre el Sistema Solar, una serie de cuerpos
celestes que giran alrededor de una de las estrellas de su galaxia. La
estrella en cuesti?n se llama "Sol".
-Hum -dijo el bibliotecario de la V?a L?ctea-. Ha sido bastante
dif?cil encontrar la galaxia precisa, pero encontrar la estrella
precisa en la galaxia es mucho m?s dif?cil. S? que hay unos
trescientos mil millones de estrellas en la galaxia, pero mis
conocimientos no me permiten distinguir una de otra. Creo, sin
embargo, que cierta vez la administraci?n pidi? la lista completa de
los trescientos mil millones de estrellas y sigue guardada en el
s?tano. Si cree que merece la pena, emplear? a un grupo especial del
Otro Lugar para que busquen esa estrella en particular.
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Convinieron que, como la cuesti?n se hab?a planteado y era evidente
que el doctor Thaddeus estaba angustiado, siendo en principio
interesante que un ser tan rudimentario se presentase de improviso,
ser?a lo mejor que pod?an hacer.

Varios a?os despu?s, un tetraedro muy cansado y desalentado se
present? ante el bibliotecario auxiliar gal?ctico y le dijo:

-Por fin he localizado esa estrella particular sobre la que se han
pedido informes, pero no entiendo por qu? ha despertado el menor
inter?s. Tiene un gran parecido con muchas otras estrellas de la misma
galaxia. Es de tama?o y temperatura medios y est? rodeada por otros
cuerpos mucho m?s peque?os llamados "planetas". Tras una minuciosa y
microsc?pica investigaci?n, he descubierto que por lo menos algunos de
esos planetas tienen par?sitos, y creo que esta cosa que ha solicitado
los informes debe de ser uno de ellos.
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Al llegar a este punto, el doctor Thaddeus rompi? en un apasionado e
indignado llanto:

-?Por qu?, decidme, por qu? el Creador nos ocult? a los pobres
habitantes de la Tierra que no fuimos nosotros quienes le incitaron a
crear los Cielos? Durante mi larga vida le he servido con diligencia,
creyendo que se fijar?a en mis servicios y me recompensar?a con dicha
eterna. Y ahora parece que ni siquiera ten?a conocimiento de mi
existencia. Me dec?s que soy un animal?culo infinitesimal en un
peque?o cuerpo que gira alrededor de un miembro insignificante de un
grupo formado por trescientos mil millones de estrellas, que s?lo es
uno entre muchos millones de tales grupos. ?No puedo soportarlo, y ya
no me es posible adorar a mi Creador!

-Muy bien -dijo el portero-. Porque no hay ning?n Creador que adorar,
ya que la ilimitada cavidad del Universo es eterna, nada la cre?, y
todo lo que ves no ha surgido m?s que de la combinaci?n aleatoria
entre los elementos primordiales. Aunque t?, triste hom?nculo, en el
Gran Libro de la Naturaleza, debes de ser una insignificante errata,
con la que no deber?amos haber perdido ni un ?pice de nuestra enorme
duraci?n temporal.

En aquel momento se despert? el te?logo.

-El poder de Sat?n sobre nuestra imaginaci?n, durante el sue?o, es
aterrador -musit?.
fotos.miarroba.com
Publicado por hunnapuh @ 23:18  | Cuentos y Humor
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 04 de abril de 2006 | 18:59
Flash
Publicado por Invitado
Viernes, 02 de mayo de 2008 | 11:48
Busquen el original, porque el cuento no termina as?. ?Qui?n se habr? cre?do a la altura de Russell para tocar su texto? ?Hay que ser valiente, por no decir otra cosa!
Publicado por gui
Lunes, 22 de septiembre de 2008 | 3:30
http://mensajescristianos.es.tl/
Publicado por Invitado
Lunes, 21 de noviembre de 2011 | 10:14

También muy buenos los cuentos de Russell sobre la pesadilla del matemático ( nada suma dos y dos cuatro) y sobre Satán en los suburbios.