¿Qué pasó con el Papa latinoamericano?
Mons. Oscar Rodriguez Maradiaga
Desde que Juan Pablo II agonizaba, como parte del Reality Show, los medios de comunicación comenzaron a manejar la idea de la posibilidad de un Papa latinoamericano. Nos vendieron la idea de que esta era la gran oportunidad de América Latina de tener por primera vez en su historia un Sumo Pontífice oriundo de estas tierras. Así comenzaron a surgir las figuras latinas que han alcanzado el titulo de Príncipes de la Iglesia. Se comenzó a mencionar con insistencia al Cardenal de Honduras, Oscar Rodríguez y al de Brasil Camilo Ruini. Esta situación entusiasmó a millones de católicos latinoamericanos que siguieron con esperanzas todo el proceso de elección del nuevo Papa.
Pero el día de ayer (19 de Abril) en que hubo humo blanco en el Vaticano y apareció un alemán electo como el nuevo jefe de la Iglesia Católica, todo el entusiasmo latinoamericano se derrumbó. Los hondureños lloraron en las calles de Tegucigalpa la noticia de su desilusión. Y en el resto de América Latina se sentía el sin sabor en los entrevistados por las cadenas de televisión, aunque con fe aceptaban la decisión del Espíritu Santo. El sueño había concluido, y nos despertábamos ante la realidad de las cosas.
Hasta hoy ningún medio de comunicación ha explicado al público de donde salió la noticia de que los cardenales latinoamericanos tenían posibilidades de competir con alguna posibilidad de éxito en la elección del Sumo Pontífice, pues todo indica que esas posibilidades jamás existieron. Desde antes de que comenzara el Conclave Cardenalicio, Joseph Ratzinger contaba con mas de cuarenta votos a su favor. La rapidez con que fue nombrado demuestra que nuestros cardenales tercermundistas nunca fueron siquiera propuestos para ocupar tal cargo.
Aunque es casi seguro que lo discutido en el Conclave Cardenalicio será uno de los secretos mejor guardados de la historia, no es difícil imaginar lo que sucedió. Lo mas seguro es que las votaciones anteriores donde no se alcanzó consenso eran las previas, mientras se iban convenciendo a otros cardenales y se iban sumando los votos hasta alcanzar los dos tercios que se necesitaban para elegir al alemán. Todo el que tiene algún tipo de experiencia de cómo funcionan las votaciones parlamentarias sabe como se consiguen los consensos, especialmente cuando la reunión y los votos son secretos. ( A diferencia de la OEA en que las reuniones son públicas y los votos también). Desconocer esto es uno de los errores de nuestros cardenales que quizá creen que realmente es el espíritu Santo el que ilumina, cuando en realidad hay que hacer un trabajo previo de convencimiento entre los votantes si se quiere ser electo.
El punto central en toda elección es conseguir los votos y en el caso de la Iglesia Católica esto lo saben los Cardenales europeos desde hace casi dos milenios. La mejor prueba de esto es que nunca ha habido un papa que no sea europeo. Es mas, hay una tendencia de los Cardenales Europeos de ver a los Cardenales tercermundistas como subdesarrollados, que todavía no están preparados para dirigir los destinos de la iglesia en el mundo y los tratan con menosprecio.
Los Cardenales de América Latina, África y Asia, tienen poco peso en estas decisiones. Su situación es similar a los negros o indios en el Congreso norteamericano, en que si bien participan y tienen escaños pero su peso en las decisiones es mínimo.
El otro asunto a ser tomado en cuenta es que los Cardenales tercermundistas, son considerados liberales en el seno de una Iglesia profundamente conservadora. Se les considera además demasiado comprometidos con los problemas sociales de sus regiones. Esto puede parecer paradójico, pues mientras que en el Tercer Mundo, a muchos de ellos se les considera conservadores, para la Iglesia de Roma son liberales.
Esto último queda claro en esta elección, La Iglesia Católica ha decidido por el conservadurismo y la tradición. Han privilegiado los principios ortodoxos de la fe, por encima del entusiasmo religioso de los latinoamericanos. Han decidido por la continuidad de la agenda de Juan Pablo II, cerrando las puertas a los vientos de renovación. Pero por las dudas han nombrado un anciano, que no reinará por mas de cinco años, después de los cuales volverán a evaluar las cosas.
A los latinoamericanos no nos queda mas que aprender la lección. No olvidarnos que no basta con que poseamos en nuestras tierras a millones de católicos (esto es meramente cuantitativo), la iglesia latinoamericana debe ganar peso de calidad para ser oída en Roma. No olvidemos que durante muchos años la iglesia católica no autorizaba la extremaunción para nuestros
indios pues no estaba seguros de que fueran seres humanos y tuvieran alma que salvar. Hemos logrado ser
salvables pero no elegibles.
Sigan sonando, un papa latinoamerica jamas sera, no ves lo atrazada que nuesta cultura es?
Al que escribio esto que es medio ignorante en el tema eclesial, le corrijo que elCardenal Camilo Ruini NO es cardenal de Brasil, al contrario es un italiano miembro de la curia vaticana Vicario del Papa en Roma.....
que se entere un poco mas de la Iglesia!!!!!
Me parece que el tema no pasa por la cultura del pueblo Latinoamericano, de bemos recordar que fue S.S. Juan Pablo II quien pidió perdón por lo de Galileo Galilei, Me parece que el tema vá, más bien, por el manejo socio-económico que a la postre generan el poder político.
Saludos
NATAS