Yo tengo el honor y el gusto de ser miembro directivo de una asociación privada sin fines de lucro, que promueve la educación cívica y los estudios para la democracia en El Salvador. Con el resto de directivos somos viejos amigos, con varias décadas de conocernos y aventuras políticas comunes en tiempos pasados. A pesar de que ya casi cumplo los cincuenta años, soy el mas joven del grupo y el único que se mantiene activo en la política. Aproximadamente una vez al mes nos reunimos para conocer el rumbo de la Asociación y tomar algunas decisiones sobre su futuro inmediato. Me llamó la atención que ayer que nos reunimos, oí a unos empleados comentar en voz baja: “Esta reunido el Sacro Colegio Cardenalicio”.
En la tertulia informal que siempre tenemos antes de empezar la reunión, el tema de conversación único fue la muerte del Papa. Me impresionó la cantidad de información y conocimientos sobre el tema del papado, la iglesia de Roma, las instituciones religiosas, etc, etc. que todos habíamos acumulado en las últimas dos semanas. Un directivo tenía la lista completa de los cardenales y aparte el listado de los que podrán votar para elegir el nuevo Papa, el listado contenía el nombre completo, la fecha de nacimiento y el país de origen de cada Cardenal. Otro directivo tenía el texto completo de “La Constitución Apostólica UNIVERSI DOMINICI GREGIS Sobre la Vacante de la Sede Apostólica y la Elección del Romano Pontífice”. Otro directivo había estado estudiando el caso de la Papisa Juana y el de dos papas que fueron electos sin ser cardenales. De pronto tuve la sensación que entre todos estábamos en condiciones de recibir un diplomado en Papalogía.
A todos los lugares que se llegue, el tema de conversación es el mismo, la muerte del Papa y todas sus derivaciones. Pongámonos a pensar que esto sucede en prácticamente todo el mundo occidental, cientos de millones de personas hablando del mismo tema, en diferentes idiomas. Personas inconexas entre sí pero conectadas a los grandes medios de comunicación en cada país. ESA ES LA OPINIÓN PUBLICA, la que las transnacionales de la comunicación deciden.
Unos meses atrás, nos volvimos especialistas en tsunamis, era el tema de conversación mundial a raíz del maremoto en Asia. Era increíble las conversaciones doctórales que todos teníamos sobre el tema. Un amigo nos mojó a todo un grupo al tratar de explicarnos con un gran guacal de agua como funcionan los tsunamis. Pero de pronto la moda desapareció, todos nos olvidamos del tema, nos aburrimos de hablar de lo mismo. Los medios de Comunicación cambiaron el Casete y aparece otro tema que acapara nuestra atención. Estoy seguro que en unas semanas mas, el tema del Papa irá siendo relegado poco a poco al olvido. Los medios de comunicación saldrá a buscar otro pues “el show debe continuar”, la moda de primavera desaparece y viene la de otoño, y luego vendrá la de invierno.
Mientras tanto, los precios del petróleo suben de forma incontrolable, afectando la economía mundial y especialmente las de el mundo subdesarrollado. Las pocas posibilidades de crecimiento económico que nuestros países tercermundistas tenían, se están esfumando con el alza de los precios del oro negro. El impacto en la economía familiar es fuerte, pues como mencionamos en broma en un artículo anterior, estas alzas generan efecto de cascada en el costo de la vida.
Mientras tanto, nosotros seguimos llorando al Papa de Roma. Pido a Dios, que con esta crisis del mundo subdesarrollado, no halla necesidad de enterrar a nuestros países junto al Sumo Pontífice.