Norteamericanos aplican en Irak el recetario salvadoreño.
Durante todo el año pasado, las noticias de Irak estuvieron determinadas por el conflicto militar. La guerra, la operación militar, la acción de la insurgencia, los planes terroristas, eran los temas que dominaron la información. Se volvió rutinaria la noticia del coche bomba, de la emboscada a los convoyes militares estadounidenses, las operaciones insurgentes para evitar la conformación de la policía, los ataques militares a gran escala del ejercito norteamericano contra poblaciones y ciudades con el fin de detener la insurgencia, etc. Dicho en una sola frase: La noticia era la guerra.
Pero al final del año, poco a poco fueron ganando espacios las noticias políticas. Las elecciones que se celebrarían en Irak a finales de enero 2005 comenzaron a ganar terreno en los medios de comunicación. Se mantenía la predominancia de la noticia militar pero ganaba espacio la noticia política. Pero también sucedía un fenómeno similar en el interior de Irak. La guerra misma se estaba transformando, pasaba de tener objetivos puramente militares a tener objetivos políticos mas definidos.
En el bando norteamericano con la invasión militar derrocaron a Sadam Husseim, derrotaron su ejercito, y luego combatieron la insurgencia. Luego tuvieron la necesidad de darle protección al gobierno provisional de facto que habían impuesto, proteger instalaciones civiles y productivas para que el país funcionara y finalmente darle protección y garantizar las elecciones. Es decir que las operaciones militares se movían cada vez mas en torno a objetivos claramente políticos.
En el bando de la insurgencia, primero combatieron directamente al ejercito norteamericano, luego pasaron a buscar blancos políticos para impedir el funcionamiento del gobierno de ipso, atacaron las instalaciones petroleras con claros objetivos de boicot económico, atacaron las estaciones de policía para que no pudiera organizarse fácilmente el nuevo cuerpo de seguridad y finalmente se lanzaron a tratar de boicotear las elecciones. Al igual que el bando contrario, sus operaciones militares tenían cada vez mas, objetivos claramente políticos.
Al revisar cuidadosamente toda esta dinámica político militar, las recién pasadas elecciones y el esfuerzo de nombrar desde el recién electo parlamento a las autoridades del Ejecutivo Iraqui, nos trae a la memoria la situación salvadoreña de los primeros años de la guerra civil, a principios de los 80s. Ya que al comparar ambas situaciones y los hechos fundamentales, pareciera que los norteamericanos están aplicando a Irak el mismo recetario que usaron en El Salvador hace mas de veinte años. Veamos los hechos:
En Octubre de 1979, un golpe de Estado en El Salvador, instauró de ipso, una serie de Juntas de gobiernos cívico militares. Al mismo tiempo la enorme presión socio política acumulada durante décadas de represión y ausencia de democracia derivaron en el surgimiento de un poderoso movimiento insurgente que llevó al país a la guerra civil. Acá tenemos tres componentes claves: Gobierno de hecho, poderoso movimiento insurgente, Guerra civil. Estos tres elementos los encontramos en la realidad iraquí de hoy.
Cuando irrumpió el movimiento insurgente salvadoreño en diciembre de 1980, con la Ofensiva Final, que dio origen a la guerra; la respuesta del gobierno fue elevar la represión al limite del genocidio. Los escuadrones de la muerte, actuaban con total impunidad y con protección del aparato militar oficial, el ejercito salvadoreño arrasó poblaciones enteras donde sospechaban que la población simpatizaba con la insurgencia, al mismo tiempo que desarrollaban grandes operaciones militares al clásico estilo de la guerra regular para combatir a una guerrilla que operaba como fuerza militar irregular y con aparatos clandestinos.
En Irak, los norteamericanos derrotaron rápidamente al ejercito de Sadam que prácticamente se derrumbó con la sola noticia de la invasión. Luego empezaron una campaña de terror contra todos los que se consideraban parte del antiguo régimen. Bastaba con la simple sospecha para detener a un ciudadano iraquí, miles de ellos fueron a parar a las cárceles injustamente. En las cárceles se usó masivamente la tortura, las vejaciones, las violaciones a los derechos humanos (basta con recordar las famosas fotografías que recorrieron el mundo). Entonces apareció la respuesta insurgente a todo esto, los grupos armados clandestinos que luchaban contra la invasión cobraron fuerza, sus ataques fueron mas demoledores y certeros, los EUA comenzó a perder cada vez mas soldados al grado que ha tenido mas bajas a causa de la insurgencia que las causadas durante toda la operación militar que derrocó a Husseim. La respuesta norteamericana fue con un aparato militar regular que no está diseñado para luchar contra estructuras irregulares clandestinas, Por lo cual pasó a las grandes operaciones militares de arrasar ciudades y pueblos que se consideraban santuarios de los insurgentes.
Nuevamente en ambas realidades nos aparecen los mismos componentes: Ejercito regular versus aparato militar irregular con estructuras clandestinas; Ejercito regular no obtiene ventajas o victorias significativas; Uso de la represión a los civiles, arrasar ciudades por simpatizar con la insurgencia.
Después de dos años de guerra civil en El Salvador, el Gobierno de hecho (pro Norteamericano) se da cuenta que no basta el componente militar represivo, que se necesita al mismo tiempo de un fuerte componente político. Que el ser gobierno de ipso no ayuda a legitimar al ejercito ante su pueblo y la comunidad internacional, Necesitan darle legitimidad a la guerra y deslegitimar a la guerrilla. Entonces deciden convocar para marzo de 1982 a elecciones de Asamblea Constituyente, se recurre de inmediato a revivir los destartalados partidos políticos que habían sobrevivido del golpe de Estado del 79 y a organizar a vapor el proceso electoral improvisando ley electoral, Consejo Central de Elecciones y toda la logística necesaria. La insurgencia por su parte, denuncia las elecciones como una maniobra contrainsurgente, llama a la población a no votar y decide boicotear militarmente las elecciones.
En Irak, después de mas de un año de invasión militar norteamericana, de varios meses de un gobierno de hecho, se decide que es necesario tener autoridades legítimas que cambien la imagen a nivel internacional, que demuestre que los norteamericanos llegaron a Irak a instaurar la democracia. Entonces se convoca a elecciones de Asamblea Nacional para que redacte una nueva Constitución. Se recurre apresuradamente a reactivar viejos partidos políticos ligados a los grupos tribales, a tener ley electoral y organismo electoral. Por su parte la insurgencia sunita, denuncia las elecciones como maniobra norteamericana, llama a la población a no participar, amenaza los partidos que lo hagan y se compromete a boicotear las elecciones.
Nuevamente encontramos que los componentes y las dinámicas son similares (por no decir iguales) en ambos países tan distantes, culturalmente diferentes y con mas de veinte años de distancia. Pero las similitudes no terminan aquí.
En El Salvador se realizan las elecciones en medio de la guerra en marzo de 1982, la insurgencia desarrolla múltiples actividades de boicot pero no logra desarticular el proceso electoral, la población dominada por el miedo sale a votar pues teme que no hacerlo le puede costar la vida. La militarización del país es evidente el día de las elecciones así como en los días anteriores y posteriores. Finalmente se alteran los resultados electorales, inflando las cifras, favoreciendo proporcionalmente a todos los partidos participantes, con el objeto de que se crea que la votación ha sido masiva.
En Irak se realizan las elecciones en la fecha prevista a pesar de algunas sugerencias de posponerlas. La insurgencia atacó duramente pero no logró boicotearlas. La militarización del país fue impresionante en los días cruciales de las elecciones. Solo los sunitas boicotearon efectivamente el proceso. Ahora se habla de participación masiva de mas del cincuenta por ciento de los votantes habilitados para hacerlo.
En ambos países se eligió una Asamblea cuya misión principal es formular una Constitución. En ambos países estas Asambleas tienen también la atribución de nombrar a las Cabezas del Poder Ejecutivo para un período transitorio. En ambos países la elección de estos funcionarios fue traumática y solo se logró con semanas de retrazo después de largas jornadas de negociación. En El Salvador, dos años después, en medio de la guerra hubo elecciones de nuevo, para elegir Presidente de la República; en Irak se convocará nuevamente a elecciones generales en diciembre, seguramente todavía en guerra.
En El Salvador, después de las elecciones de 1982, la guerra continuó y duró diez años mas. Este es un mal presagio para Irak, especialmente porque todo parece indicar que los norteamericanos tienen urgencia de terminar las cosas en Irak y volver pronto a casa. Y los altos funcionarios norteamericanos ya se los comenzaron a decir a las recién electas autoridades iraquíes.
Jueves, 7 de Abril de 2005.