Martes, 01 de marzo de 2005
Sch?nbein s?lo quer?a secar su cocina; Fleming, desinfectar sus probetas y Dalton, saber qu? le ocurr?a a sus ojos. Pero el resultado fue distinto de lo que esperaban. El alem?n descubri? la nitrocelulosa, y los ingleses, la penicilina y el daltonismo. Pero todo fue fruto del azar.

Wilhelm Conrad R?ntgen y los rayos X: ?pero si eres todo huesos!
A finales del siglo XIX, tras descubrirse las radiaciones electromagn?ticas, muchos investigadores comenzaron a bucear en sus recovecos. Al alem?n R?ntgen las que le interesaban eran las cat?dicas. En su laboratorio, en una oscuridad absoluta, estudiaba sus caracter?sticas y su trayectoria en el vac?o.

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Wilhelm Conrad R?ntgen

Un d?a vio, por un momento, una luz que parpadeaba en la pared. "Imposible", pens?. Tras comprobar que no hab?a resquicio alguno en la habitaci?n, dedujo que el haz proven?a de su experimento: un rayo de luz invisible hab?a rebotado en el interior del tubo con el que trabajaba y se hab?a reflejado en una tarjeta de material fosforescente.

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Pero la sorpresa a?n estaba por llegar. Comprob? qu? ocurr?a si colocaba un naipe en la trayectoria del rayo. Nada. Prob? con la baraja. Tampoco. Entonces cogi? una l?mina de plomo. Y esta vez s? ocurri? algo: a trav?s de ella pod?a ver los huesos de la mano de su mujer, que aguant? horrorizada las sesiones de Rayos X a las que le someti? las semanas siguientes.

John Dalton y el daltonismo: el hombre que ve?a flores azules
Las contribuciones a la ciencia de este qu?mico y f?sico brit?nico fueron m?ltiples. Sin embargo, su apellido ha pasado a la historia para definir un defecto visual que ?l mismo ten?a. En 1792 se percat? de que algo an?malo ocurr?a con su percepci?n del color: un geranio que durante un d?a hab?a visto de color celeste (era rosa) le pareci? rojo a la luz de las velas.

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John Dalton

Para averiguar qu? hab?a pasado, convoc? a unos amigos y, como Dalton esperaba, todos afirmaron que el tono de las flores no variaba. Todos menos uno, su hermano. En aquel momento se convenci? de que algo fallaba en su vista y de que, fuera lo que fuera, se trataba de un mal cong?nito. Para explicarlo, estableci? la teor?a de que su humor v?treo (la sustancia gelatinosa que deja pasar la luz a la retina) era de color azul y ejerc?a como filtro que deformaba los colores. Entonces decidi? legar su cuerpo a la ciencia para que su ayudante diseccionara sus ojos a su muerte y comprobase si estaba en lo cierto.

Dalton muri? en 1844 y Joseph Ransome sigui? sus instrucciones, pero no hall? nada anormal. En 1995, un grupo de fisi?logos de Cambridge rescat? esos ojos para establecer el diagn?stico definitivo: Dalton era deut?rope, lo que le imped?a procesar correctamente las longitudes de onda intermedia y percibir correctamente el rojo y el verde. En dos palabras: era dalt?nico.

Henri Becquerel y la radioactividad: la culpa fue de un d?a nublado
Su trabajo sobre la radioactividad le hizo ganar el Nobel de F?sica en 1903. Lo comparti? con Pierre y Marie Curie. S?lo un a?o despu?s de que R?ntgen hallara sus rayos X, Henri Becquerel ya jugaba con ellos en su laboratorio de Par?s. Uno de sus experimentos consisti? en poner una cruz de cobre sobre una placa fotogr?fica y cubrirlo todo con papel negro y un cristal fosforescente compuesto de uranio.
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Becquerel
El objetivo era repetir el hallazgo de R?ntgen, pero a la inversa. Si ?l hab?a descubierto los rayos X al producirse un rayo secundario de la luz invisible, Becquerel quer?a investigar las cualidades de una radiaci?n secundaria de la luz visible como el sol. Para ello necesitaba someter su experimento a la radiaci?n solar. Pero esos d?as Par?s amaneci? cubierto, de modo que el cient?fico guard? su experimento en un caj?n.

A los pocos d?as, cansado de esperar, decidi? revelar la placa fotogr?fica para ver qu? hab?a ocurrido. Contra todo pron?stico, la cruz de cobre hab?a dejado su huella en el papel fotogr?fico con tanta intensidad como si se hubiese expuesto a la luz solar. Becquerel pens? que las responsables deb?an de ser las radiaciones del uranio.

Para comprobarlo, se puso a investigar con otros compuestos de este mineral, hasta que dio, en 1896, con uno que multiplicaba sus efectos: la petchblenda. Todo qued? aqu?, pero, sin saberlo, Becquerel hab?a hallado la radiactividad, la fuente de energ?a conocida m?s potente, que fue bautizada as? en 1898 por el matrimonio Curie.

Willard Libby y el carbono 14: ?datar un ping?ino? Al horno con ?l
El m?todo de dataci?n con el is?topo radioactivo carbono 14 hizo que Libby ganase el Nobel de Qu?mica en 1960. Chicago. A?os 50. Sala de reuniones de laboratorio Koshlad. Un grupo de investigadores discute sobre el problema que les plantea Willard Libby y que necesita resolver para demostrar la validez de su teor?a de la dataci?n por medio del carbono 14.

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Willard Libby

Para comprobar que efectivamente puede averiguar a qu? ?poca se remonta cualquier resto, necesita comparar los datos con muestras modernas de composici?n de carbono. La frustrante lluvia de ideas de esa reuni?n se centra en un ping?ino tra?do de la Ant?rtida para las investigaciones de Libby, al que necesitan extraer muestras de carbono.

Pero ?c?mo? La reuni?n no ofrece resultados, pero, una vez en casa, su mujer le da la soluci?n: si lo asa al horno y recoge la grasa que el animal suelte, podr? oxidarla posteriormente para obtener de ella el ansiado CO2. As? fue como el asado de ping?ino de Libby, que nadie prob? nunca, entr? a formar parte en el desarrollo de la t?cnica que ha revolucionado la arqueolog?a.

C. Sch?nbein y la nitrocelulosa: Estaba en casa y arm? la gorda...
Adem?s de la nitrocelulosa, Sch?nbein descubri? el ozono (O3), que forma la capa protectora de la Tierra. La cocina dom?stica se ha visto mezclada en m?s de una ocasi?n con los avances cient?ficos. El qu?mico alem?n Christian Sch?nbein nunca ten?a suficiente con los estrictos horarios de los laboratorios de la Universidad de Basilea (Suiza), que cerraban a la hora del almuerzo. Por eso era frecuente que durante esas horas de comida continuase con las investigaciones en su domicilio.

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Christian Sch?nbein

Corr?a el a?o 1846, y un matraz que conten?a una mezcla de ?cido sulf?rico y n?trico se rompi?. La corrosiva combinaci?n cay? sobre la encimera de su cocina y Sch?nbein se apresur? a recoger el l?quido utilizando un delantal de algod?n. A?n no era consciente de ello, pero acababa de mezclar los ?cidos sulf?rico y n?trico con la celulosa del algod?n, los tres ingredientes de la nitrocelulosa, un poderoso explosivo.

Pero bien pronto se dio cuenta del poder de la mezcla. Una vez absorbida la sustancia, aclar? el delantal con agua y lo puso a secar sobre la estufa. Al poco tiempo hubo un fuerte estallido, sin nada de humo, y cuando se acerc? a ver qu? hab?a ocurrido, el delantal hab?a desaparecido por completo.

Hab?a desarrollado un potente explosivo que tambi?n se conoce como algod?n p?lvora. Treinta a?os despu?s del hallazgo, el sueco Alfred Nobel, famoso hoy por los premios que llevan su apellido, patent? un derivado del explosivo descubierto por Sch?nbein: la dinamita.

Alexander Fleming y la penicilina: esos tubos olvidados llenos de moho
Fleming no se caracterizaba por su pulcritud en el laboratorio. Afortunadamente, porque gracias a ello realiz? sus dos grandes descubrimientos: la lisozima, un antis?ptico presente en las l?grimas, y la penicilina, la base de la mayor?a de los antibi?ticos actuales.
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Alexander Fleming

El brit?nico conservaba sus cultivos sobre su mesa hasta que la invasi?n de tubos no le permit?a seguir investigando. S?lo entonces se deshac?a de ellos. Pero antes los estudiaba para ver si se hab?a producido alg?n fen?meno digno de atenci?n.

El de consecuencias m?s relevantes ocurri? en 1928, cuando investigaba las bacterias estafilococos y uno de los cultivos se contamin? de forma accidental por un hongo que posteriormente fue identificado como Penicillium rubrum.

Su meticulosidad le llev? a observar el comportamiento del cultivo y comprob? que alrededor de la zona inicial de contaminaci?n, los estafilococos se hab?an vuelto transparentes, lo que interpret? correctamente como efecto de una sustancia antibacteriana segregada por el hongo.

Una vez aislado, Fleming lo prob? con una amplia gama de bacterias y observ? que muchas resultaban destruidas. As? fue como, por casualidad, realiz? el hallazgo m?dico m?s relevante del siglo XX.

Fuente de informaci?n: CorreodelCaron?

Por si acaso voy a dejar mis calcetines en agua, para que combinada con los hongos de los pies quiz? descubra un potente veneno para cucarachas.

Articulo tomado de este enlace

NUEVO PLANETA

Las imagenes fueron tomadas de los siguientes lugares:

http://www.britannica.com

http://ttt.upv.es/~jrodenas

http://www.soniguales.com/

http://nobelprize.org/

http://www.uoguelph.ca/

http://www.atin.org/
Publicado por hunnapuh @ 10:00  | Educacion y Cultura
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Comentarios
Publicado por JJmar
Mi?rcoles, 02 de marzo de 2005 | 11:59
No tengo salida de correo, Te aviso que no pude conectar el usuario. Juan Jos?
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 06 de abril de 2005 | 22:19
pongan inventos vuenos higos de puta